Día de lluvia.
Las hamacas vacías
sobre los charcos.

La noche humilde
propone el infinito
a las ventanas.

Sol matinal,
empañados cristales
labran la luz.

Primera estrella,
por las vías desiertas
se va la tarde.

Fotos de antaño
borrosas por el tiempo
y alguna lágrima.

Canta la fuente
su incesante canción.
Río cautivo.

Noche de insomnio,
un grifo mal cerrado
copia mi pulso.

Copos del álamo,
nevadas mariposas
vuelan sin alas.

                    A mis hijas, Silvana y Jorgelina

Primeros pasos,
entre aplausos y lágrimas
comienza el viaje.

La flor caída,
en la mano del niño
vuelve a ser flor.

Pequeña oruga,
¿dónde guardas tu magia

de mariposa?