Últimos fríos.
El sol en el rosado
de los lapachos.

4 Comments:

J. C. said...

Estimado amigo:
Noto en sus versos una profundización en su calidad poética de síntesis.
Como no soy un profundo conocedor del desarrollo de este Arte no debo decir más; pero sí como lector me puedo permitir expresarle esta palabras balbuceantes que solo quieren demostrar afecto y Respeto por sus versos que hacen digna a esta escuela literaria.
Sus versos se están purificando, sedimentando, mostrando la síntesis no de lo que observa con los sentidos, sino con la observación del hombre aplomado que escribe con sabiduría.
He ahí, para mí, la escencia del Hayku y sus Haiga.
Saludos estimado amigo a la distancia.
Sus versos me hacen sentirme a su lado.
Con mis respetos por tanto palabrerío, pero es lo único que tenemos.
Un abrazo.

Juan Carlos Durilén said...

¡Muchas gracias, querido amigo!
Todas sus palabras tienen un denominador común: el respeto y el afecto. Por lo tanto, valiosas.
Y si hay un atisbo de sabiduría en mi poesía, que Ud. percibe como progreso esencial, es porque humildemente es el corazón el que se expresa. Me alegra que le llegue de esa manera y que sea el haiku el camino.

Otro abrazo.

Gloria said...

!!! Córdoba y los Lapachos !!!!reafirmando la belleza que de por si tiene la ciudad, el rosa de los lapachos !! Que hermosura fue vivrlos y sentir la emoción de tener tan cerca este maravilloso haiku. Felicitaciones Juan Carlos, no podrías haberlo descripto mejor.

Juan Carlos Durilén said...

¡Gracias, Gloria, por tu visita al blog y a nuestra ciudad!
El posible encanto del haiku no es otra cosa que obra de la naturaleza. Has tenido oportunidad de comprobarlo. Y es tu corazón el que se prodiga, como en este caso.

Gracias, de nuevo.

Un beso.