Tarde nublada,
las rosas del hibisco
se van cerrando.

Invierno 2012

Lluvia temprana.
Se oscurecen los muros
del viejo templo.

Gramilla helada.
En las lápidas grises
ninguna flor.

Luna de agosto.
Junto a esta misma estufa
mamá tejía.

Demolición.
Las palomas observan
desde otra torre.


Otro aguacero.
En la orilla borrosa
la garza inmóvil.

Feria del sábado.
Entre flores y frutas
olor a churros.

Gramilla seca
pegada en sus abrigos.
Los niños juegan.

Últimas gotas.
Una estrella entre nubes
que se deshacen.

Pequeño homenaje


     Dedico este haiku a todos los amigos que me acompañan, visitantes y seguidores de este blog, ya próximo a cumplir sus tres primeros años.
     Es en esa compañía y en esos comentarios, donde hallo la constancia y el afecto que hacen posible esta siembra de “miradas del corazón”, tanto como el aliciente para continuar el camino emprendido. Muchas gracias.

     Un fuerte abrazo a todos.

Ramas sin hojas.
En el cielo escampado
un aguilucho.