Dedico este haiku a todos los amigos que me acompañan, visitantes y seguidores de este blog, ya próximo a cumplir sus tres primeros años.
Es en esa compañía y en esos comentarios, donde hallo la constancia y el afecto que hacen posible esta siembra de “miradas del corazón”, tanto como el aliciente para continuar el camino emprendido. Muchas gracias.
Un fuerte abrazo a todos.
Ramas sin hojas.
En el cielo escampado
un aguilucho.