Noche sin luna.
El silbo de los patos
corta la sombra.

2 Comments:

Gloria said...

Maravilloso y real, este haiku, lo viví en Las Cañas, Uruguay, hace unos años.
!Gracias por el recuerdo !

Juan Carlos Durilén said...

Gracias a ti, Gloria, por la visita.
Y cuánto me alegra que este haiku haya reavivado ese recuerdo.
Un beso.