Afilador,
su flauta suena lejos...
Se va la tarde.

26 Comments:

Alberasan said...

Y con la tarde el silencio del acero recién afilado, y en ese silencio, una melodía para despedirse, unas notas que nos dejan al borde la noche, una música perpetua con aires ya de infancia…

Un abrazo Juan Carlos. Es un gusto paladear tus escritos, una alegría saberte al otro lado de la mar. Hasta pronto.

Rafael Castillo Morales said...

Me encanta esa unión de la tarde que se va pareja al sonido del afilador...Y en el anterior: esa luz de la luna que rozan los sauces, me ha tocado las fibras de la más vibrante emoción.
Un abrazo, amigo, poeta.

AMBAR said...

Quedo ensimismada, los leo y los releo y cada vez me gustan más, llegan hondo y parecen sencillos, a la hora de intentarlo nunca me sale nada.
Son, preciosos.
Un abrazo.
Ambar.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Alberasan.
Tu hermoso comentario completa el cuadro.
Me alegra que las notas simples del repetido llamado del afilador lleguen allende el océano.

Un fuerte abrazo, amigo.

Juan Carlos Durilén said...

Amigo Rafael:
Tú lo has dicho: es tu emoción, es tu sensibilidad la que le da sentido a estos versos. Sin ella no serían nada.
Gracias por tu visita y por detenerte a dejar tus impresiones.

Un abrazo.

Juan Carlos Durilén said...

Querida Ambar:
¡Cuánto agradezco tu nueva visita!
Sé que te será posible llegar al haiku.
El solo hecho que te atraigan y te agraden, que te emocionen y te sorprendan, ya es suficiente para que el haiku anide en tu corazón.
Pronto brotarán y, acaso, sin darte cuenta...
Gracias por seguir de cerca estos intentos míos.

Un beso.

unsui said...

Muy bonito haiku Juan Carlos.
Me ha traído a la memoria esa escena del afilador haciéndose notar con la flauta y el grito "El afiladoooor".
Cuantos años ya que no los oigo.
Un abrazo fuerte.
j

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, Unsui.
Y me alegra mucho que el haiku promueva esa evocación.
Aprecio tus palabras y tu compañía.

Es cierto, por aquí también se va apagando esa flauta y ese oficio...

Un abrazo desde este lado del Atlántico.

Leti Sicilia said...

Un haiku bello y evocador. La armonía de sonidos y colores, de emociones, lo hacen muy especial.
Gracias por captar este hermoso momento y compartirlo.

Un beso.

Juan Carlos Durilén said...

Gracias a ti, Leti.
Tu comentario me llena de alegría porque a juzgar por tus palabras y por quienes te han precedido, lo humildemente captado ha sido expresado con fidelidad.

Lo valoro tanto como tu buena compañía.

Un beso.

Xaro La said...

La flauta del afilador, durante muchos años no la escuché y hace poco pasó uno cerca y escuche el sonido de su flauta, exactamente el mismo que recordaba.
Este haiku tan real, me ha traido muchos recuerdos de infancia.

Gracias Juan Carlos, muy bonito.

Abracitos

Juan Carlos Durilén said...

Hermoso lo que comentas, Xaro La.
Qué bueno que esa experiencia coincida con el haiku.
Parece que a todos nos resuena gratamente, desde nuestra niñez, ese sonido inconfundible.

Gracias por pasar por aquí y dejar tus palabras.

Un beso.

Josefa said...

Recuerdo al afilador. Una estampa que ahora no se ve. Yo tambien he querido hacer un haiku. Pero que diferencia del tuyo.
Intentaré corregirlo.
Un beso.

Ana said...

Una preciosidad de haiku, Juan Carlos. El sonido allá a lo lejos junto al crepúsculo, qué manera de acabar el día; qué manera de llegar a nuestros sentidos.

Un beso.

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, Josefa.
Sé que tu haiku sonará muy bien, como esa flauta... Ese sentimiento evocador te pertenece y será tu sello, tu modo de expresarlo.
Confía en lo que tu corazón te dicta, querida amiga.

Un beso.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Ana.
Tu comentario es una preciosidad.
Y te reitero lo que digo a quienes me han visitado y dejan sus impresiones: es tu honda sensibilidad la que le da sentido al haiku, la que permite que esos versos cobren emotividad.

Aprecio tu visita y tus palabras, amiga.

Otro beso.

AMBAR said...

Hola, ya estoy de nuevo aqui, gracias por tu visita y ya quisiera yo, saber cuendo unas pocas letras sacadas de mi mente son o no son un haiku, me encantan, es fascinante que con tan poco se diga tanto.
Un abrazo.
Ambar.

Juan Carlos Durilén said...

Eres muy generosa, Ambar.
Hay muy buenos espacios dedicados al haiku. Su lectura hará que halles el camino.
Podrás comprobar que la brevedad y, sobre todo, la sencillez, unidas a la mirada atenta, son la materia de que se nutre esta expresión poética.
Lo trascendente de lo pequeño.

Te deseo lo mejor amiga. Y que tengas una feliz primavera...

Un beso.

Luezei said...

El afilador!...debe ser, sino el único,uno de los muy pocos personajes que aún deambulan,dueños de un oficio tan común en otras épocas, que hoy nos hace evocar a nuestra infancia(lejana jeje)Suerte la tuya,que tenés el privilegio de ver todavía un representante de aquel pasado.Encantador haiku.
Un fuerte abrazo.

Juan Carlos Durilén said...

Aprecio mucho tu comentario, Luezei. Muy actual y real, por cierto.
Un oficio que se va extinguiendo, y con él, el personaje, su flauta, su bicicleta... casi una leyenda.
Por eso, me emocionó escuchar su llamado repetido, ya casi perdiéndose junto con la tarde.

Gracias por pasar por aquí y dejar tus sensaciones.

Otro abrazo.

DeaBea said...

En algunos lugares es un recuerdo de la infancia, pero te cuento que por aquí todavía pasa el afilador en bicicleta, haciendo sonar su flautín
característico.
Tus haikus son como esas pequeñas joyas de diseño impecable que nunca pasan de moda. Llevan en sí la armonía de lo perfecto...Son obras de arte.

Juan Carlos Durilén said...

Muy generosa, Bea.
Valoro mucho que tu sentimiento alcance este punto de conexión y afinidad con lo publicado.
Sin duda, tu condición de poeta y pintora permite este fluir de sensaciones.

Gracias, querida amiga. Y saludos al afilador, jejeje...

Un beso.

Claudia Bakún said...

m encantó leerlo, Juan Carlos.
Tan evocador y melancólico.Me llega mucho.Creo que usted escribe cada día mejor (ya se lo he dicho, y el usté es en broma)
Abrazos!!!

Juan Carlos Durilén said...

...Y "usté", Claudia, cada día y siempre ¡tan amable!.
Gracias por pasar por aquí.
Un personaje entrañable, el afilador. Me alegra que los versos te hayan llegado de esa manera...

Un abrazo, querida amiga.

Genaro Ortega said...

Juan Carlos, me sumo a las felicitaciones por este haiku, y dejo aquí también mi admiración hacia todas tus composiciones, de lo mejor que he leído.
Saludos. Genaro.

Juan Carlos Durilén said...

¡Qué alegría tu visita, Genaro!
Y qué honor me hacen tus palabras.
Yo también admiro tus trabajos porque revelan esa sensibilidad poética, que es la misma que permite esta afinidad, esta cercanía en el sentimiento.

Un gran abrazo, amigo.