Humea el té.
Murmullo de gorriones
al irse el día.

17 Comments:

J.C. Sadhaka Aspirante a la Verdad. said...

Querido Juan Ku:

Hermoso y reflexivo Hk que invita a "ver" las escena y el vaporcito de esa taza de té.

Un fuerte abrazo.

Namasté _()_

AMBAR said...

Buenas tardes, prefiero el cafecito a pesar de que en este pais el Té, está a la orden del día.
Mis gorriones libres en el jardín hacen murmullo cuando se va el día y cuando amanece, precioso tu haiku.
Un abrazo.
Ambar.

AMBAR said...

Me olvidé de decirte mi buen amigo Juan Carlos, que sigo practicando, y veo que a tí, y a MA, os salen solos.
Un abrazo.
Ambar.

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, J.C.
Siempre grata su visita y siempre amable en sus palabras.
Me alegra que el haiku pueda sugerir de ese modo.

Nos seguimos acompañando.

Un abrazo.

Juan Carlos Durilén said...

Querida Ambar:
Sí, a mí también me apetece tanto el té como el café y por estos lares soy adicto al mate con bombilla. Bueno, parece que todas las infusiones, jejeje...

Gracias por la constancia de tus visitas y de tus comentarios, amiga.
E insisto: deja que el haiku surja natural. No lo obligues. Solo ha de fluir. Ya verás.

Un beso.

gorka said...

Con los primeros fríos de otoño, apetece un té calentito... y ese murmullo...
Precioso momento Juan Carlos _/\_

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, Gorka, por tu compañía y por tu comentario tan amable como oportuno.
Tú lo has dicho, amigo. Hemos tenido por aquí días de intenso frío, aun en otoño. Cosas del clima.

Un gran abrazo.

Xaro La said...

Me lo imagino, un té humeante mientras el día se apaga suavemente, mmmmm me encanta el té y tu haiku

Muchos besos JC

Juan Carlos Durilén said...

Aprecio la cercanía de lo que imaginas, Xaro.
Algo así como si estuviéramos compartiendo un té al cabo del día.
En este caso, con los gorriones quienes con sus vocecillas en confuso parloteo se aprestan al descanso.

Gracias, amiga.

Un beso.

unsui said...

Una escena que no por sencilla deja de ser entrañable.
Me gusta este haiku
Un abrazo amigo
j

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Unsui, por pasar por aquí y detenerte.
Tal como tú dices, una escena sencilla, cotidiana, y ese ritual de despedida. Otro día que se va...

Un fuerte abrazo.

Leti Sicilia said...

Gracias por compartir este momento de calma tan lindo.

Un abrazo.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias a ti, Leti.
En esta época del año, especialmente, en que los días se van acortando, estos amiguitos alados con su murmullo disonante se despiden del día.
Y uno, en silencio, también...

Un beso.

SUSANA BENET said...

Muy bella imagen del té humeante y la presencia de los pájaros, tan fugaces como el humo.
Saludos,

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Susana.
Muy grato tu paso por aquí y tus palabras amables, siempre oportunas.
Me alegra que el haiku te cause esta impresión que describes.

Un beso, amiga.

DeaBea said...

Siento olorcito a té y escucho los gorriones... ¡Qué instante hermoso detenido para siempre en este haiku!

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, Bea.
Tan simple como eso. Un haiku de lo cotidiano. Otro día que se va. Otro día único, aunque mañana repitamos esta misma costumbre...

Valoro tu compañía.

Un beso.