Clara mañana.
Con su pequeño en brazos
la madre ríe.

6 Comments:

leticia sicilia said...

Un haiku que desborda vida, alegría y optimismo. Me gusta mucho querido amigo.

Un cálido abrazo.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Leti.

El otoño, de pronto, tiene estas cosas: su sol tan particular, sus ocres y amarillos, la vida que parece declinar, y sin embargo...

Un placer tu visita (como siempre) y tus hermosas palabras.

Otro abrazo, querida amiga.

maria del carmen nazer said...

Hola Juan Carlos ¿por qué dejé de visitarte ? no lo sé. creo que fue después de mi ausencia.por motivos de salud.
Siempre te recuerdo con mucho afecto.
Tu haiku es un sueño, como siempre.
Te quiero mucho.
Un abrazo.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, querida María del Carmen.

A mí también me pasa. Hay largos momentos en que me detengo ensimismado, mientras el paisaje cambia, como ahora...

Que la buena salud te acompañe y que pases un hermoso otoño.

Con el cariño de siempre.
Un gran abrazo, amiga.

Xaro La said...

Querido amigo, una vez más nos tocas con esa ternura que hace que uno se sonría y se regocije con la vida, gracias.

Un fuerte abrazo

Juan Carlos Durilén said...

Gracias a ti, Xaro.

Tú lo sabes: el haijin no hace otra cosa que reflejar esos momentos únicos. Somos privilegiados en ser testigos y poder compartirlos con quienes sienten esa misma afinidad.

Llegue mi abrazo otoñal, amiga.