Esta quietud...
Sólo motas de polvo
flotando al sol.

18 Comments:

Juan Carlos Moreno said...

¡qué paz y qué silencio! Juan Carlos. Reconforta esa quietud. Muy buen haiku otoñal


Un Abrazo!

bibi said...

Juan Carlos

Agradezco tus comentarios y tb a tus hks q permiten vivenciar de una manera fresca, natural y sensible a la "tan querida naturaleza".

Gracias Juan por compartir tu belleza interior.

un beso

bibi

Juan Carlos Durilén said...

Aprecio mucho tus palabras, tocayo.
Gracias por detenerte aquí y comentar.
Aprecio que esta quietud llegue tan lejos...

Otro abrazo para ti.

Juan Carlos Durilén said...

Gracias a ti, Bibi.
Sin duda, reconforta compartir estas "miradas del corazón" y esa belleza interior que hallas en mí, con alguien como tú, con ese espíritu tan generoso y sensible.

Otro beso.

Rafael Castillo Morales said...

Gracias a tu comentario en mi blog y a hacerte seguidor del mismo he podido apreciar tus maravillosos haikus. Me alegro de que estemos en contacto a tavés de los haikus y la poesía. Gracias por todo esa belleza, amigo.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias a ti, Rafael.
¡Bienvenido!
Es un placer y un honor compartir contigo estas miradas, y una alegría muy especial que sea la poesía la que nos acerque y permita ser compañeros de camino.

Agradezco tu visita y seguimos en contacto.

Desde este otoño, un abrazo.

mercè said...

haces sentir esta paz que desprende tu haiku, sumergiendonos en la danza dorada del polvillo...,
cuando todo es silencio,
cuando sobran las palabras,
cuando nos integramos en el entorno... como una mota más de polvo entre el polvo.

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, Mercé, por tu hermosa interpretación de lo que intenta traducir el haiku.
Sin duda, tus palabras le otorgan una atmósfera particular que guarda afinidad con tu espíritu atento y sensible.

Siempre es bienvenido tu comentario y el de todos aquellos que tan generosamente visitan este rinconcito.

Un beso.

J. C. said...

Que hermoso momento de paz queda plasmado en sus versos.

Saludos!!!

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, J.C.
Es una satisfacción saber que el haiku alcanza ese cometido: el de trasmitir lo sentido y percibido. Pero, sin duda, para que ese puente se establezca, el haiku debe contar con la fina sensibilidad del receptor, como es el caso, y el de quienes tan gentilmente lo han precedido.

Un fuerte abrazo, amigo.

Mirta Gili said...

Esta quietud...
Sólo motas de polvo
flotando al sol.

Juan Carlos, la levedad, lo mínimo, el silencio en tres versos.
Gran Hk, solo sentirlo en el alma.
Un besote

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Mirta.
Valoro tu comentario porque me haces saber que el haiku trasmite esa calma y esa paz que yo sentí al escribirlo.
De tal modo, me hace feliz compartirlo.

Otro beso para ti.

LEDESKA said...

que hermoso me imagino las motas flotando como luciernagas... muchos saludos desde este chile que esta lleno de hojas amarillas suspirando tardes...



Ledeska

Juan Carlos Durilén said...

Muy amable, Ledeska.
Por tu grata visita y por tu comentario que me deja hermosas imágenes...
Por aquí también los ocres y amarillos dominan el paisaje de estos días que se van acortando.

Gracias, amiga.

Un beso.

Leti Sicilia said...

¡Cuánta paz respira tu haiku! Gracias Juan Carlos por compartirlo.

Un beso desde el otro lado del Atlántico.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Leti.
Es una alegría provocar en un semejante la sensación que el haiku procura trasmitir.

Desde mi otoño, otro beso para ti.

Elsa said...

Esta quietud...
Sólo motas de polvo
flotando al sol.

Se percibe esa quietud, Juan Carlos. Hermoso instante!

Un beso

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, Elsa.
¡Qué alegría tenerte por aquí!
Y me complace que el haiku te trasmita esa sensación. Creo que en esta común unión está la plenitud de lo vivenciado.

Un beso.