Cielo de octubre.
Las veredas sembradas
de primavera.
 

10 Comments:

El Ermitaño. said...

Por acá, los caminos se llenan de ocre; por allá, de colores vivos. Cara y cruz de una misma moneda: los múltiples atuendos con que se disfraza la naturaleza.

Hermoso, Juan Carlos. Abrazo fuerte.

Juan Carlos Durilén said...

Tú lo has dicho, amigo.
La naturaleza que de continuo se renueva y nos ofrece tanto su belleza como su enseñanza. Es un privilegio ser, al mismo tiempo, parte y testigo de lo maravilloso.

Aprecio, una vez más, tu grata visita y tu amable comentario.

Un abrazo.

Leti Sicilia said...

Que hermoso es poder compartir los distintos matices que nos deja la naturaleza. El mismo tiempo, y sin embargo, qué diferentes en el espacio, en cada lugar.
Gracias Juan Carlos.


Besos.

Juan Carlos Durilén said...

Así es, Leti.
Agradezco tu visita y tus palabras. Siempre son bienvenidos tus comentarios.
Y si bien estamos en hemisferios diferentes, creo que la belleza de tu otoño y la de mi primavera tiene en común el conmovernos. Además, esta vía de comunicación que nos permite una cercanía con diferente paisaje.

Gracias. Un beso.

Josefa said...

Pronto aquí las hojas muertas cubriran el suelo predominando el color ocre, aun podemos disfrutar en el parque. Colores de primavera.
Un abrazo, amigo.

brujita said...

Ramas desnudas

alargadas las sombras

en las baldosas.


Me ha gustado mucho caminar por tu blog, tus Haikus.
Te invito a que visites también el mío: "Haikus frente al espejo" de blogspot.com


Un besito volado

Juan Carlos Durilén said...

Muy cierto, Josefa.
Una alternancia que no cesa. Estaciones que parecen repetirse y ninguna es igual. Porque nuestra mirada tampoco es la misma.
Somos parte de ese todo dinámico llamado vida y que es la expresión de lo inmutable.

Gracias por pasar por aquí y detenerte.

Un beso.

Juan Carlos Durilén said...

Bienvenida, amiga.
Y gracias por dejar el regalo de tu haiku en este lugarcito dedicado a él.
Agradezco tu compañía, y mucho me alegra que este espacio sea de tu agrado. Me dispongo a visitar el tuyo.

Otro beso para ti.

Gloriab said...

Siiii las flores del Paraíso, entre otras, y los aromas. Hermoso, gracias.

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, querida Gloria.
Sin que el haiku lo mencione, tú lo descubres: ¡flores de paraíso!
Quizás porque ese cielo de octubre también alfombra las veredas...
Y no solo esas flores, ¡hay tantas y de tan variados colores que da pena pisarlas! Es más, prefiero desviar el camino.

Un placer, como siempre amiga, tu visita y tus expresiones.

Un beso.