La rama rota
se apoya en sus hermanas.
Viento de octubre. 

21 Comments:

maria del carmen nazer said...

Siempre me asombras Juan Carlos !
Este octubre que ya se va es ventoso y traicionesro. Acá se lo llama " CARAÏ OCTUBRE "sigmifica SEÑOR OCTUBRE y bueno., esa pobre rama que se apoya en sus hemanas es propia de octubre.
Un abrazo gigante.
¡Feliz día !!

Juan Carlos Durilén said...

Hermoso tu comentario, María del Carmen.
Gracias por traernos esta referencia tan oportuna en idioma guaraní, según creo.
Este "señor octubre", además de viento, nos ha traído el martes pasado una terrible pedrea. Poco es lo que ha quedado del follaje nuevo y de los jardines. Una pena...

Otro abrazo, amiga.

lena alondra said...

Estimado Juan Carlos, cuando el follaje, o las plantas en general, sufre las acciones de la inclemencias del tiempo, aunque siempre es una pena, uno piensa que es algo propio de la naturaleza
Cuando estos pobres árboles, al menos en Capital Federal, donde vivo, son "asesinados" por gente que "se supone" son de espacios verdes, empleados que no tienen idea de lo que es "podar bien" un árbol y lo hacen en cualquier época, lastimando y cortando mal los arboles, cuando ya están llenos de hojas y nos van a hacer un bien refrescandonos en los terribles y calurosos veranos que solemos tener, no se si da pena, enojo, o todo a la vez, a mi se me contrae el corazón cuando escucho el ruido del motor de las sierras con las que, por ejemplo, hace dos días, podaron el árbol que veía desde mi ventana y terraza, alegrándome con su belleza y prometiendome aliviarme del calor que sufriremos en pocos meses

yo creo que los árboles, las plantas, sienten y sufren, y estas ramas caídas, no han podido apoyarse en sus hermanas, así tan bellamente como lo expresa su haiku

un abrazo enorme

Juan Carlos Durilén said...

Es muy cierto lo que dices, Claudia.
Gracias por pasar y detenerte.
La falta de respeto y la ignorancia produce este tipo de situaciones y consecuencias que tan bien describes.
Por eso la educación es el gran pilar.
También la naturaleza provoca desastres, pero responde a sus propias leyes y a su propio equilibrio. El hombre parece inclinado a la destrucción de su medio sin advertir que se destruye a sí mismo.

Un abrazo, querida amiga.

Rosamaria Ruperez said...


Y en ese apoyo
las fuerzas van reforzando,
todas unidas.

Un abrazo amigo.

karin rosenkranz said...

las tormentas llegan y destruyen con su paso todo lo que pueden. en este caso, las ramas encontraron consuelo y apoyo...
te dejo mi invitación a mi espacio.
un saludo.
Karin

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, Rosamaría, por tus versos.
Una manera de reafirmar aquello de que "la unión hace la fuerza".
Y en este caso: la solidaridad, un concepto humano aplicado al árbol.

Muy buen fin de semana, amiga.

Un abrazo.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Karin.
Siempre oportunos y amables tus comentarios.
Haré con mucho gusto una visita a tu espacio.

Que tengas un lindo fin de semana.

Con un abrazo.

Josefa said...

Como los humanos .Tambien las plantas se apollan unas a otras.
UN ABRAZO GRANDE.

AMBAR said...

Hola mi buen amigo Juan Carlos.
Cuando solo algunas publicaciones se reflejan en mi espacio, ando medio perdida, me parece mentira como el tiempo se me escapa sin darme cuenta, paso a leer estos preciosos haikus desde tu comentario, gracias por nunca olvidarte de mí.
Te deseo un buen domingo, un abrazo.
Ambar

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, Josefa.
Me alegran tu visita y tus palabras.
Siempre encontramos un punto de referencia en la naturaleza; no olvidemos que somos parte de ella.

Un gran abrazo, amiga.

Juan Carlos Durilén said...

Grata sorpresa, querida Ambar.
Aprecio tu compañía en este domingo de primavera, por aquí.
Me alegra poder compartir estos momentos con forma de haiku.

Que lo pases bien.

Otro abrazo.

Belén Rodríguez Cano said...

Me encanta la imagen que proyectas con tus versos.
Besos.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Belén.
Me alegra que así sea.
Muy amable de tu parte por pasar y detenerte.

Un beso, amiga.

Xaro La said...

La emoción al leer esa rama rota que se apoya con las demás ramas... que gran enseñanza.

Gracias Juan Carlos por la profundidad que aporta este haiku

Un gran abrazo querido JC

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Xaro.
Una alegría tenerte por aquí, una vez más.
La naturaleza es pródiga en todo sentido, amiga.

Otro fuerte abrazo.

Escuela Makoto said...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
紅葉 momiji said...

Qué bueno, sí señor. Me gusta mucho este haiku Carlos.
Con qué pocas palabras cuántas cosas se pueden sugerir.

Un abrazo

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Félix.
Me alegra y me honra saber que este haiku es de tu agrado.
Celebremos lo que la naturaleza nos brinda a cada paso.

Otro abrazo, amigo.

elias said...

Querido Juan Carlos:
Yo no sabría siquiera comentar este haiku que se me ha clavado en el corazón.
Solo puedo darte las gracias, enviarte mi enhorabuena por esta creación y mandarte un fuerte abrazo.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Elías.
Siempre tan generoso en tus elogios.
En todo caso, el posible valor del haiku reside en tu corazón, en tu sensibilidad que le da cauce a lo expresado.

Un gran abrazo, amigo.