El sol entibia 
la grava del camino.
Desnudos álamos.

14 Comments:

紅葉 momiji said...

Qué bonito y sugerente ese "entibia". Es como si el caminante descendiera a tocar ese camino que le lleva y el sol calienta. Una verdadera invitación a caminar.

Un abrazo grande

maria del carmen nazer said...

COMO siempre precioso haiku.
Un abrazo gigante Juan Carlos.
¡FELIZ JUEVES !...

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, momiji, por pasar una vez más y detenerte. Un placer tu visita.

Es verdad, en otoño ese sendero despoblado de sombras invita a caminar.

Otro abrazo, amigo.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, María del Carmen.
Es grato compartir ese camino.

Que tengas tú también un hermoso jueves otoñal.

Un gran abrazo.

Maria Rosa Giovanazzi said...

Todo un bello paisaje armónico en pocas palabras.

Un saludo.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, María Rosa.
Y bienvenida a este lugar de encuentro a través del haiku compartido.

Aprecio tu visita.

Un saludo cordial.

Ana Vera said...

La grava entibiada, las hojas de los álamos en la grava, el sonido de los pasos del caminante...

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, Ana, por tu grata visita y tus palabras que describen y completan perfectamente la escena del haiku.

Celebro esta afinidad.

Un abrazo, amiga.

Leti Sicilia said...

Se siente la tibieza de ese sol otoñal. Gracias por compartir este instante amigo.

Besos.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Leti.
Y por aquí se siente la tibieza de tu alma generosa y amiga.

Un placer compartir este momento otoñal, ya en el umbral del invierno, por estos lares.

Un beso.

Xaro La said...

Puro haiku, que bello instante, el sol cálido que entibia esa grava fría del camino y da calor a esos álamos desnudos, es realmente hermoso.

Abracitos querido amigo

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Xaro.
Repartes tus palabras con la misma generosidad de un árbol florido.

Me alegra compartir momentos que guarden esta afinidad.

Un gran abrazo, amiga.

Ana said...

La tibieza de un sol otoñal captada en este maravilloso haiku.

Un abrazo, amigo Juan Carlos.

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Ana.
Me alegra que la tibieza de este sol haya llegado a tu corazón.

Aprecio tu compañía.

Otro abrazo.