Mayo/2011

15 Comments:

El Ermitaño said...

Y es que si en la primavera de los días el verdor es el fiel reflejo de una espléndida juventud, en el invierno, cuando los árboles afeitan al cero sus ramas, el azul del cielo se hace más patente que nunca junto con la luz del sol. Me encantó, Juan Carlos. Seguiré por acá otro ratito disfrutando del calor del astro rey en mi piel. _()_

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, querido amigo.
Siempre es un placer tu visita y tu hermoso comentario.
Me alegra que esta composición de haiga moderno (fotohaiku) pueda promover gratas sensaciones.

Un abrazo.

Rafael Castillo Morales said...

Inmenso,Juan Carlos, el aroma que despiden las palabras escritas en este haiku: se abre el cielo ante nosotros; como diría el maestro (del haiku): las hojas ya no nos impiden ver la inmensidad del cielo o la luz de la luna.
Un abrazo

Juan Carlos Durilén said...

Aprecio mucho tu comentario, Rafael. Al igual que tu compañía.
Tus palabras denotan una total concordancia con lo expresado en el haiku. Me alegra que así sea.

Nos seguimos leyendo.

Un fuerte abrazo.

Leti Sicilia said...

Una forma magnífica de transmitir sensaciones otoñales. Gracias Juan Carlos.

Buen fin de semana amigo.

Besos.

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, Leti. ¡Y qué alegría tenerte por aquí!
Con este otoño que no deja de regalarnos momentos hermosos, y tú, con tu primavera, que por lo visto, tanto te inspira. No es para menos.
Un bello puente, en cuyos extremos dos estaciones se prodigan.

Lo mismo para ti: un feliz fin de semana.

Otro beso.

Elena Bravo "Elena de San Telmo" said...

Se ve mejor el cielo en el invierno. Sus haiku son de excelencia- Muchas gracias por compartir este espacio. Saludos

Juan Carlos Durilén said...

¡Bienvenida, Elena!
Gracias por tus hermosas palabras y por sumarte a la compañía de mis amigos por este camino del haiku. Un placer compartirlo.

Estuve visitando tus blogs muy brevemente. Lo haré con más tiempo y me uniré a tus seguidores.

Desde esta Córdoba otoñal, un gran abrazo.

Ana said...

Qué bello escrito.

Bien podría titularse "El peine de los cielos"..., hace poco estuve en San Sebastián (norte de España) y pude disfrutar del "peine de los vientos", un lugar maravilloso donde rompen las olas, idóneo para escribir también haikus.

Un beso.

Juan Carlos Durilén said...

¡Qué bueno, Ana!
Una alegría especial tu visita, tanto como tu comentario.
Es verdad lo que dices en eso del "peine de los cielos". Así parecen la mayoría de los árboles.
Seguramente habrás traído algún haiku de San Sebastián.

Gracias, y otro beso para ti.

Juan Carlos Moreno said...

Hermoso Instante...
han caído todas las hojas y "todo es cielo". Muy sugerente

Un Abrazo
Juan Carlos

Juan Carlos Durilén said...

Gracias, tocayo.
Tu visita y tus palabras siempre reconfortan, tanto por la compañía como por la fuerza del estímulo.
Un placer compartir esta mirada otoñal.

Un gran abrazo.

Veronica Curutchet said...

a mi me fascinan los haigas modernos como tú les llamas. hace rato que tengo un poco abandonado mi blog de haiga, pero ya iré retomando nuevamente, tu trabajo es inspirador. Hermoso.
Me gustaría caminar por ese camino flanqueado de árboles. Allí me llevas con tu arte y se siente cercano al corazón.

Verónica

Juan Carlos Durilén said...

Muchas gracias, Verónica.
Es más que alentador que alguien con tu sensibilidad se sienta inspirado en esta conjunción que llamo "haiga moderno".
Y aún más si te sientes parte del mismo, con tu corazón como testigo y protagonista de esa arboleda y de ese cielo...

Tu compañía reconforta.

Un beso.

Veronica Curutchet said...

gracias de nuevo Juan Carlos!